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La productividad, la fuente del éxito empresarial

¿Pero, cómo se puede prevenir? Hay que intentar detectar en un primer momento qué es lo que está fallando y mantener un control periódico de los recursos de la empresa.

Puede ser que un empleado esté a gusto y concentrado, pero que su ordenador o la red de Internet no funcione correctamente. Ninguna empresa quiere que esto provoque un efecto dominó; una cosa que no funciona lleva a otra y así hasta que la productividad, el rendimiento y el ánimo del empleado o empleada disminuya.

Aunque muchas veces, el problema base es que los aparatos electrónicos nos dan quebraderos de cabeza. Lo fundamental es detectar el motivo real por el que no funcionan al 100%: es necesario comprobar y revisar el estado del servidor y también de los cables que utilizamos. E incluso, la velocidad contratada para la transmisión de los datos puede tener que ver en los pequeños problemas del día a día. Unas pequeñas modificaciones nos permitirán una mejor productividad en el puesto de trabajo.

Si la revisión de todos estos detalles no te soluciona la situación, entonces los problemas erradican en los equipos que se están utilizando. Es posible que haya llegado el momento de cambiar el ordenador. Es necesario renovar las herramientas con el paso del tiempo, porque la tecnología avanza rápidamente y los equipos se quedan obsoletos.

No hay que volverse loco, no todo se ha de achacar a los servicios u ordenadores que usamos. No por usar el último programa con un diseño nuevo y encandilador se va a solucionar la gestión de todo el trabajo, a lo mejor no es funcional y no sirve para tu negocio. Antes de usar un nuevo programa o una nueva app, tienes que preguntarte si el cambio es realmente necesario. Y después siempre es primordial saber qué tipo de programa es el que necesita tu empresa: un ERP para controlar las áreas, una licencia de programas para de diseño y edición de vídeos, un módulo contable, un programa planificador de proyectos, etc.

Una vez tenemos los recursos electrónicos controlados, es el momento de centrarse en el capital humano. Por eso, a continuación, os damos algunos consejos para mejorar y mantener la motivación de los que forman tu empresa:

Plataforma con acceso para todo

Creando una plataforma a la que todos los trabajadores y trabajadoras tengan acceso ayuda a tener una comunicación interna fluida. Un claro ejemplo de las desventajas de no tener esta herramienta es el uso del correo electrónico. En un email todos los participantes están informados de todo lo que ocurre, pero aquel que no está dentro de la conversación, no llega a estar informado bien de todo. La plataforma con acceso para todos ayuda a que cualquier trabajador este informado y pueda participar.

Priorizar tareas

Es muy importante tener claras las tareas de cada uno y finalizarlas. Marcar qué actividades están sobre la mesa y cuándo tienen que estar acabadas ayuda a una mejor ejecución. Centrarse en una tarea y conseguir finalizarla aumenta el estado de bienestar de los trabajadores y ayuda a no crear estrés e ir con prisas cuando la fecha de entrega se acerca.

Reuniones con mesura

Una reunión es efectiva cuando dura lo justo y no se empieza a divagar. Partiendo de esa premisa, el exceso de reuniones con demasiada gente y muchos temas a tratar no suelen ser productivas. Reunirse sin planificarlo significa interrumpir el trabajo de los empleados. Evidentemente, una reunión pactada con tiempo implica que el trabajador se organice de otra forma, se organizará mejor sus tareas.

Motivación

No hace falta explicar demasiado, las recompensas por un buen trabajo, la motivación y estimular a los empleados ayuda a conseguir una productividad constante y un ambiente favorable en la empresa.

Material actual

Como ya hemos explicado anteriormente, estar al día con los equipos y programas que trabajamos ayudan a una mejor productividad. El material anticuado puede poner trabas al empleado, haciendo que pierda la paciencia.

Productividad